VIRTUD Y SABIDURIA

 





En la entrada anterior comprendimos que la sabiduría es una de  las características fundamentales de la virtud, ser sabio implica identificar las acciones correctas, saber cuándo realizarlas y cómo realizarlas, es la capacidad de discernir el curso de acción apropiado que debe tomarse en una situación determinada en el momento adecuado. Visto de esta manera, la sabiduría implica también prudencia y se desarrolla en nosotros a medida que se combinan juntos la prudencia y el conocimiento.

Básicamente, la sabiduría es el arte de alcanzar el éxito, de formar el plan correcto para llegar a los resultados deseados. Su asiento es el corazón, el centro de la decisión intelectual y moral.

Jesucristo, siendo la fuente de todo conocimiento, demostró ser sabio desde su juventud. En el libro de Lucas 2:40 leemos los siguiente:

"Y el niño crecía, y se fortalecía y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él".

Más adelante, en el mísmo capítulo de Lucas 2, se relata cómo Jesús preocupa a sus padres al quedarse en el templo en Jerusalem, mientras su familia regresaba a Nazaret.  El relato describe cómo sus padres lo hallaron 3 dias después en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndolos y preguntándoles.  Y todos los que le oían se asombraban de su entendimiento y de sus respuestas. Lucas 2:46-47.


La sabiduría de Jesucristo es amplia y profunda, pero sencilla a la vez.  Y se manifiesta en total plenitud cuando escudriñamos sus enseñanzas.  Una recopilación de sus enseñanzas más importantes se puede hallar en el sermon del monte de las bienaventuranzas.  Este sermón es una serie de enseñanzas sobre la vida y la rectitud.  Se encuentra en los capítulos 5, 6 y 7 de Mateo y también en el libro de Lucas 5.

En este sermón Jesús nos enseña que somos la luz del mundo y la sal de la tierra, nos enseña en cómo él vino para cumplir la ley, nos enseña en cuanto nuestras relaciones con los demás hablando del juicio, hablá también del adulterio, el divorcio, los juramentos, del amor hacia los enemigos, de la limosna y de la oración, entre muchos otros profundos e interesantes temas que valdría la pena escudriñar punto por punto y a fondo para poder llegar a ser cómo él.

Veamos solo una parte de este sermón que podría ayudarnos a comprender cómo él cumplió con toda la ley y vivía todo lo que enseñaba:



En cada parte de este sermón Jesús nos invita a obrar justamente y con prudencia:  Nos invita a mirarnos a nosotros mismos antes de juzgar, a ser misericordiosos, a amar a nuestros enemigos, a bendecir a los que nos maldicen, a recoger tesoros en los cielos, a confiar en su amor y su capacidad de proveernos de todo lo que necesitemos, a diezmar y ofrendar con prudencia, a orar, a amar verdaderamente. Este sermón cargado de sabiduría, nos ayuda entender los puntos más importantes de la doctrina de Cristo.

Al buscar la SABIDURIA de Cristo en este sermón y aplicarla en nuestra vida, fortaleceremos el atributo de la VIRTUD y seremos más cómo Cristo.  Si queremos ser virtuosos búscaremos ser sabios y prudentes siguiendo las enseñanzas de Jesús y procuraremos obtener conocimiento cómo él lo obtuvo y conoceremos la verdad de todas las cosas y esta verdad nos hará libres.



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