VIRTUD Y VALENTIA
La VALENTÍA Permite afrontar peligros y añadir energía a las acciones en contextos de dificultad, a pesar de las amenazas, y defender los ideales propios. También se denomina coraje, tolerancia, fuerza, resistencia y capacidad para afrontar el miedo, la incertidumbre y la intimidación.
Jesus fué valiente en muchos momentos de su vida y demostró cuánto confiaba en nuestro Padre Celestial. Veamos algunos momentos:
1) Fue valiente al compartir su conocimiento: Cuando tenía tan solo 12 años, compartió conocimientos e hizo preguntas profundas a oficiales de la ley en el templo de Jerusalem. No se sintió intimadado ni menos que ninguno de ellos, les sorprendió por su sabiduría y conocimiento siendo tan solo un jovencito, Lucas 2:46-47. Lo que le daba tal valentía era su diligencia para estudiar las escrituras a fin de conocer al Padre Celestial, permanecer en comunión con él y desear saber más de la ley y los profetas, muy seguramente para poder cumplir su mision terrenal.
2) Fué valiente al denuniciar la maldad y la inquidad de los dirigentes: Cuando expresó su inconformidad con el actuar de los escribas y fariseos (Mateo 23). Él no dudo en acusarlos de predicar pero no actuar conforme a lo que decían, les llamó hipócritas, guías ciegos, sepulcros blanqueados y explicó claramente porqué los llamaba así. En todo el capítulo 23 de Mateo encontramos argumentos precisos y valientes para nombrar aquello que estaba mal. Sin temor a ser juzgado por los fariseos o perseguido. El fué valiente para denunciar lo que estaba mal.
3) Fué valiente al declarar que era el Cristo, el hijo de Dios: Él sabía quién era y no le negaba aún cuando las situaciones estuvieran plenamente en su contra y lo llevaran a la misma cruz. en Juan 5 podemos observar cómo él, apartir de sanar a un paralitico en dia de reposo, es acusado y perseguido y finalmente él declara abiertamente que es la luz del mundo y que juzgaba junto con el Padre que le envió. Dio testimonio de sí mismo. Juan 8: 12-58. Les acusaba de querer matarle para defender la verdad e incluso tuvo la valentía de decirles que su padre no era Abraham sino el diablo. Finalmente les dijo que el que guarda su palabra, no verá la muerte Jamás y se declaró el gran YO SOY.
4) Fue valiente al soportar Getsemaní, defender a sus discípulos y el juicio. En Getsemaní llevo sobre sí todos nuestras aflicciones, dolores y pecados y sabía que la muerte era lo siguiente. Su alma estuvo triste, hasta la muerte (Mateo 26:38) y pidió al padre que, si le fuera posible apartara de sí esta copa, pero no la voluntad de Jesús sino la del Padre (Mateo 26:39). Al momento de ser entregado pidió que se dejara ir a sus discípulos (Juan 18:3-8) los defendió y protegió hasta el último momento, demostrando así lealtad y valentía. Cuándo lo interrogaron en el tribunal declaró ser el Cristo, el hijo del Dios Bendito. (Marcos 14:60-65)
Así cómo Jesús nosotros debemos desarrollar la virtud de ser valientes en todas las cosas: Debemos ser valientes al procurar conocimiento de las cosas del Padre y del Hijo, proclamando este conocimiento y compartiéndolo a los demás. Si verdaderamente somos seguidores de Jesucristo procuraremos obtener todo conocimiento posible del Padre y del Hijo, de sus propósitos para con nosotros y del sacrificio expiatorio del Salvador. Lo más importante es tener la valentía de compartirlo con los demás, declarando la verdad que está escrita en nuestros libros canónicos y teniéndo la seguridad de que somos hijos de Dios. Si tenemos todo conocimiento estaremos preparados y sabremos cómo hablar, el señor dice en DyC 38:30 "Si estais preparados, no temereís", también tendremos la ayuda del Espíritu Santo que nos recuerde todo lo que hemos escudriñado. Si somos VALIENTES predicaremos el evangelio.
Somos Valientes como Cristo al defender la verdad y la rectitud. Estamos en un mundo en el cual a lo malo se le llama bueno y a lo bueno se le llama malo. Se nos ha enseñado que el hecho de que muchos hagan algo no quiere decir que sea bueno. Por ejemplo, el hecho de muchos consuman licor, no significa que sea saludable o benéfico y que por lo tanto podemos quebrantar la palabra de sabiduría solo porque muchos lo hacen. Así como Jesucristo defendía la verdad de ser el Cristo, el Hijo de Dios y no titubeaba al hacerlo, así mismo nosotros debemos defender lo que es correcto y ser firmes e inmutables en la fé en Cristo (Vease: "Firmes e inmutables en la Fe en Cristo" por el elder D. Todd Christofferson Del Cuórum de los Doce Apóstoles).
Somos valientes al declarar que somos hijos de Dios y que le honramos y le servimos. Cuando nos declaramos seguidores de Jesús nos convertimos en sus representantes en la tierra. Al tomar la Santa Cena, hacemos convenio de recordarlo siempre y guardar los mandamientos que él nos ha dado, para poder tener su Espíritu sobre nosotros. No tendría sentido que durante la semana actuemos de manera indiferente al evangelio y que no demostremos que le amamos. Si necesitamos una conversión verdadera debemos pedirla. No podemos ser selectivos con las doctrinas y mandamientos. Debemos tener un compromiso plenamente desarrollado semejante al de Cristo.
Seamos valientes al soportar nuestro propio Getsemaní. Todos enfrentamos dificultades y desafíos, tenemos experiencias sombrías y cargadas de soledad. Sin Dios esas experiencias son verdaderamente difíciles de soportar. Sin embargo, esas experiencias son inevitables y son parte de nuestro progreso terrenal para llegar a ser como Cristo. Alguien dijo alguna que vez que no podemos pretender ser seguidores de Cristo sin pasar por nuestro propio Getsemaní. Pero a pesar de ello se nos ha dado la promesa de que no estaremos solos. Juan 17: 6 dice:
"Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si yo no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si yo me voy, os lo enviaré"
Cristo ha sufrido todos nuestros dolores, nuestras dificultades, nuestras penas. El conoce nuestros sufrimientos. Los vivió todos en Getsemaní para que sus entrañas se llenaran de misericordia y pudiera comprendernos. Mosíah 15:19 (en el libro de Mormón) dice lo siguiente:
"...Habiendo ascendido al cielo, henchidas de misericordia sus entrañas, lleno de compasión por los hijos de los hombres; interponiéndose entre ellos y la justicia; habiendo quebrantado los lazos de la muerte, tomado sobre así la iniquidad y las transgresiones de ellos, habiéndolos redimido y bsatisfecho las exigencias de la justicia"
Siendo sus seguidores recordaremos que él llevó sobre sí nuestras aflicciones y nos puede ayudar a soportar las cargas que llevamos.
No dudemos en ser VALIENTES, para seguirle y hacer cómo él hizo. Esta característica de la virtud nos dignificará más aún y nos dara fuerza para defender la rectitud y seguir adelante aún cuando enfrentemos dificultades y desafíos.


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